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Miércoles Rabbi al-Awwal 24 1439
Miércoles Diciembre 13 2017

                        

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                                 El Islam y la Ciencia

 

 

 

Hace 14 siglos, Dios hizo descender el Corán como una Guía para toda la Humanidad.

 

Dios dice en el Sagrado Corán:

 

14: (52) ESTE ES UN MENSAJE para toda la humanidad. Así pues, ¡qué tomen nota de él, y que sepan que Él es el Dios Único; y que los dotados de perspicacia recapaciten sobre esto!

 

21: (107) Y [así, Oh Profeta,] te hemos enviado sólo como prueba de Nuestra misericordia para todos los mundos.

(108) Di:"Sólo me ha sido revelado que vuestro Dios es un solo Dios: ¿no vais, pues, a someteros a Él?"

 

En aquellos tiempos la sociedad árabe estaba en un estado de degeneración completa, abandonada a la ignorancia. Los árabes eran unos bárbaros que veneraban los ídolos que ellos mismos hacían, creían en la virtuosidad de las guerras y el derramamiento de sangre hasta tal punto que eran aun capaces de matar a sus propios niños. Poco se interesaban en asuntos intelectuales, y no gozaban de una visión científica del mundo natural.

Sin embargo, gracias al Islam llegaron a aprender los principios de la humanidad y de la civilización. No sólo los árabes, sino todas las comunidades que aceptaron el Islam pudieron escapar de la oscuridad de la edad de la ignorancia y fueron iluminados por la divina sabiduría del Corán. Entre las facultades que ha traído el Corán para la humanidad, se halla el pensamiento científico.


El paradigma científico en el Corán

 

La génesis del pensamiento científico es el sentido de la curiosidad. Puesto que nos preguntamos cómo funcionan el universo y  la naturaleza, recurrimos a la investigación y de esa manera nos interesaremos  en la ciencia. Pero la mayoría de la gente carece de esta curiosidad, no les importa los secretos del universo y de la naturaleza sino sus propias ganancias y placeres materiales. En las comunidades donde predomina ese comportamiento, la ciencia no se desarrolla, sino que mandan la ociosidad y la ignorancia.

La comunidad árabe era así antes de la revelación coránica, pero ésta les supuso un estímulo para pensar, investigar y para la utilización de su intelecto, quizá por primera vez en su vida.

En los primeros versículos que han sido revelados, Allah = Dios llamó la atención de los árabes acerca del camello, pues era una criatura esencial en su vida diaria:
 

¿Es que no miran hacia los camellos, y observan cómo han sido creados?
Y en el cielo, ¿cómo ha sido elevado?
Y en las montañas, ¿con qué firmeza han sido erigidas?
Y en la tierra, ¿cómo ha sido extendida?
Exhórtales, pues, (Oh Profeta); tu tarea es únicamente exhortar. (Corán: 88:17-21)

 

 

En muchos otros lugares del Corán la gente es instruida para examinar la naturaleza y aprender de ella, pues es la forma a través de la cual conocemos a Dios, mediante la reflexión sobre sus criaturas. Los musulmanes se presentan como aquellos que reflexionan acerca de la creación de los cielos y la tierra:
 

“Aquellos que recuerdan a Allah, de pie, sentados, y cuando se acuesten, y meditan sobre la creación de los cielos y de la tierra: “¡Oh, Sustentador nuestro! No creaste (nada de) esto sin un significado y un propósito. ¡Infinita es Tu gloria! Presérvanos del castigo del fuego.” (Corán: 3:191)


Recalcamos entonces que para un musulmán, el interés por la ciencia es una forma más y muy fundamental de obediencia. Hay una invitación clara en el Corán para que los musulmanes investiguen los cielos, la tierra, los seres vivos y su propia existencia, y pensar acerca de ellos. En esos versos coránicos encontramos signos de todo tipo de las principales ramas de la ciencia.
Por ejemplo, Allah nos habla sobre la ciencia de la astronomía:
 

“Bendito Aquel que ha creado siete cielos en perfecta armonía entre sí: no hallarás el menor fallo en la creación del Más Misericordioso. Mira de nuevo: ¿puedes ver alguna fisura?” (Corán: 67:3)

 

Aparte de la Astronomía, el Corán contiene signos sobre la Geología, la ciencia que estudia la composición de la tierra:

“¿Es que no contemplan el cielo que está sobre ellos – cómo lo hemos edificado y adornado, sin que haya en él defecto alguno? Y la tierra – que hemos extendido, y hemos puesto sobre ella firmes montañas, y hemos hecho correr en ella toda clase de nobles especies, para la iluminación y el recuerdo de todo ser humano que vuelve a Allah de buen grado.” (Corán: 50:6-8)

 


También Dios nos llama la atención sobre el estudio de la Botánica:
 

“Y Él es quien ha hecho que caiga agua del cielo y hemos hecho surgir a todas las cosas vivas: y mediante ella hemos hecho brotar la vegetación, de la que hacemos salir espigas granadas; y de la espata de la palmera, dátiles arracimados; y huertos de vides, y el olivo, y el granado: ¡(todos ellos) tan parecidos y sin embargo tan distintos! ¡Observad su fruto cuando fructifica y madura! ¡En verdad, en todo esto hay ciertamente mensajes para una gente dispuesta a creer!” (Corán: 6: 99)


Sobre la Zoología el Corán nos revela lo siguiente:
 

“Y, ciertamente, en el ganado también hay en verdad una lección para vosotros: Os damos a beber de ese (liquido) que (es segregado de) dentro de sus vientres entre lo que ha de ser eliminado (del cuerpo del animal) y (su) sangre: leche pura y agradable a quienes la beben.” (Corán: 16: 66)


Acerca de la Arqueología y la Antropología encontramos:
 

“¿Es que no han viajado por la tierra y no han visto cómo acabaron esos [negadores de la verdad] que vivieron antes que ellos?”(Corán: 30:9)


Y en otro lugar, Dios nos llama la atención sobre los signos que hay en nuestro cuerpo y espíritu:
 

“Y en la tierra hay signos de la existencia de Allah, visibles para quienes están dotados de certeza interior, como [hay también signos de ello] en vosotros mismos: ¿es que no veis?” ( Corán: 51: 20-21)

Es evidente concluir que Allah = Dios en el Corán recomienda todas las ciencias a los musulmanes. A causa del desarrollo del Islam en la historia, se incrementó al mismo tiempo el conocimiento científico.

 

El Renacimiento científico de Oriente Medio

 

Como hemos mencionado, cuando el profeta Muhammad (s.a.s.) comenzó a difundir el Islam, los árabes eran una comunidad de tribus ignorantes y supersticiosas. Sin embargo, gracias a la luz del Corán fueron rescatados de la superstición y comenzaron a seguir el sendero de la razón. Y consecuentemente sucedió uno de los logros más importantes en la historia unas pocas décadas después de que el Islam hubiera surgido en el pequeño pueblo de Medina, extendiéndose desde África hasta el Asia Central. Los árabes, que previamente no eran capaces de gobernar en armonía ni una sola ciudad, llegaron a gobernar un imperio.

 

Una de las facetas más importantes de este imperio fue que proporcionó la plataforma para un desarrollo científico previamente incomparable en la historia. Al mismo tiempo que Europa vivía en las edades bárbaras, el mundo islámico creó el legado más grande del conocimiento científico visto en la historia hasta aquella fecha. Las ciencias de la medicina, la geometría, el álgebra, la astronomía e incluso la sociología se desarrollaron sistemáticamente por primera vez.

 

Grandes centros de enseñanza islámica eran también centros de conocimiento y desarrollo científicos. Tales centros oficiales empezaron durante el Periodo Abbasí (750-1258 dc) cuando miles de mezquitas fueron edificadas. En el siglo 10, Bagdad poseía unas 300 escuelas. Alejandría en el siglo 14 contó con 12.000 estudiantes. Además, fue en el siglo 10 cuando el concepto oficial de Madrasa (escuela) ( se estableció en Bagdad. Estas madrasas tenían un plan de estudios, así  como profesores a jornada completa y a tiempo parcial, muchos de los cuales eran mujeres. Fuera rica o pobre, la gente recibía educación gratuita. De allí que las Maktabât (bibliotecas) permanecieran abiertas y los libros extranjeros fueran adquiridos. Las dos bibliotecas más famosas eran la de Bait al-hikma en Bagdad (ca. 820) y Dar al-Ilm en el Cairo (ca. 998). Las universidades tales como Al-Azhar (969 dC) fueron establecidas también mucho tiempo antes que en Europa. El mundo islámico creó las primeras universidades – e incluso los hospitales – en el mundo.

 

Este hecho puede ser muy sorprendente para los occidentales modernos que tienen en sus mentes una imagen diferente acerca del Islam. Pero esta imagen surge de la ignorancia acerca de los orígenes y la historia de la civilización islámica. Los que se deshacen de esta ignorancia – y de otros varios prejuicios – reconocen la naturaleza verdadera del Islam. Un ejemplo de ello es una reciente película documental realizada por el PBS bajo el título: "Islam, el imperio de la fe", en que el comentarista indica claramente:

"En el desarrollo de la historia, la civilización islámica ha sido uno de los logros más grandes de la humanidad… En occidente, gran parte de la historia del Islam se ha oscurecido detrás de un velo de temor y mala comprensión. Aún así, la historia escondida del Islam se ha entretejido con la civilización occidental de manera profunda y sorprendente. Fueron ellos, los eruditos musulmanes, quienes sembraron las semillas del renacimiento 600 años antes del nacimiento de Leonardo da Vinci. Desde cómo curamos los enfermos hasta los números que utilizamos para contar, las distintas culturas han sido regadas por la civilización islámica."



En un artículo publicado en el www.salon.com, una voz prominente de los medios liberales americanos, el autor George Rafael escribe en un artículo titulado "A Is For Arabs"

"Del álgebra y el café a las guitarras, la óptica y las universidades... el Oeste debe a la gente de la Media luna…Hace un milenio, mientras Occidente se amortajaba en la oscuridad, el Islam gozaba de la edad dorada. Las calles de Córdoba estaban iluminadas cuando Londres era un hoyo bárbaro, y la tolerancia religiosa se sentía en Toledo mientras los progroms se extendían desde Nueva York hasta Viena. Como custodios de nuestro legado clásico, los árabes fueron las comadronas de nuestro Renacimiento. Su influencia, sin embargo, a pesar de lo extranjero que pueda parecer, siempre ha estado con nosotros, encontrándose desde la máquina de vapor hasta los algoritmos de los programas informáticos."


La Imparcialidad del Islam

 

Lo que permitió a los musulmanes crear tal avanzada cultura científica fue el haber aprovechado las facultades de la comprensión Islámica. Una de ellas fue, como hemos notado, el interés para aprender acerca del universo y de su naturaleza según los principios del Corán. Otra causa fue la imparcialidad del Islam. Ambas, la sabiduría de Corán y la enseñanza profética ofrecieron a los musulmanes una visión global del mundo que atravesaba todas las barreras culturales. Dios nos dice en el Corán:
 

“¡Oh gentes! Ciertamente, os hemos creado a todos de varón y hembra, y os hemos hecho naciones y tribus, para que os reconozcáis unos a otros.”( 49:13)


Este versículo anima claramente a establecer las relaciones culturales entre naciones y comunidades diferentes. En otro lugar leemos: "Tanto el este como el oeste pertenecen a Allah” (2:115). De esta forma los musulmanes están obligados a contemplar el mundo con una visión universal y cosmopolita.

 

Los hadices del Profeta (s.a.s.) verifican también esta visión. En un hadiz popular, el Profeta dice a los musulmanes: "la sabiduría es la propiedad perdida del musulmán; lo busca donde se encuentra". Esto significa que los musulmanes deben ser muy pragmáticos y tolerantes para adaptar y aprovechar de los logros culturales y científicos de los no musulmanes; los no musulmanes son también criaturas y sirvientes de Allah, aunque ellos quizás no lo reconocen. Con la gente del Libro, cristianos y judíos, ese deber es aún mucho más compatible, pues ellos creen en Allah = Dios y siguen un código moral que les ha sido revelado.

 

En esta gloria de la ciencia Islámica, el papel de la imparcialidad es muy evidente. John Esposito de la Universidad de Georgetown, uno de los expertos occidentales más prominentes en el estudio del Islam, hace el comentario siguiente:


"El nacimiento de la civilización Islámica fue ciertamente un esfuerzo cooperativo; incorporando el aprendizaje y la sabiduría de muchas otras culturas e idiomas. También en la administración del gobierno, los cristianos y los judíos, que habían sido el elemento intelectual principal y burocrático de los imperios Pérsicos y Bizantinas, tomaron parte en el proceso así como los musulmanes. Este esfuerzo "ecuménico" era evidente en la era del Califa "al-Mamun" (que gobernó entre 813-833) en la “Casa de la Sabiduría” y en el Centro de Traductores dirigido por el renombrado erudito "Ibn Hunayn Isaq", un cristiano Nestoriano. Este período de traducción y asimilación fue seguido por otro de creatividad, intelectual y artística. Los musulmanes dejaron de ser discípulos y llegaron a ser maestros en el proceso fructífero de la civilización Islámica, dominado por el idioma árabe y la forma de vida islámica. Contribuciones mayores se realizaron en muchos campos: la literatura y la filosofía, el álgebra y la geometría, la ciencia y la medicina, el arte y la arquitectura.. Grandes centros culturales urbanos en Córdoba, Bagdad, el Cairo, Nishapur, y Palermo surgieron e iluminaron la Europa cristiana inmersa en la oscuridad"
.


Según uno de los grandes eruditos musulmanes de nuestro tiempo, Seyyed Hossein Nasr, la ciencia Islámica era "la primera ciencia de una naturaleza realmente internacional en la historia humana".


Sin embargo, los musulmanes no sólo se incorporaron en otras culturas, sino también desarrollaron la propia suya. Algunos comentaristas descuidan esto e intentan ligar el desarrollo científico Islámico únicamente a la influencia de la Grecia o el Lejano Oriente Antiguos. Pero el origen verdadero de la ciencia Islámica fue la experimentación y las observaciones de científicos musulmanes. En su libro "El Oriente Medio", el Profesor Bernard Lewis, un experto indudable en la historia de Medio Oriente, lo explica de la siguiente manera:

El logro de la ciencia Islámica medieval no está limitado a la conservación del aprendizaje griego, ni a la integración en el cuerpo de elementos del más antiguo y el más lejano Este. Esta herencia que científicos Islámicos medievales entregaron al mundo moderno fue enriquecida inmensamente por sus propios esfuerzos y contribuciones. La ciencia griega, en su totalidad, tendió a ser más bien teórica. La ciencia medieval de Medio Oriente era mucho más práctica, y en tales campos como la medicina, la química, la astronomía y la agronomía, la herencia clásica había sido clasificada y complementada por los experimentos y observaciones del Oriente Medio medieval.”


Como ha sido constatado por Occidente, esta avanzada cultura científica del mundo Islámico preparó el terreno para el Renacimiento Occidental. Los científicos musulmanes actuaron con la conciencia de que su investigación de la creación de Dios era un sendero por el cual ellos podrían llegar a conocerLe. John Esposito enfatiza que "los científicos musulmanes, que eran a menudo filósofos místicos, también vieron el universo físico desde dentro de la cosmovisión y su contexto Islámicos como una manifestación de la presencia de Dios, del Creador y el origen de  la unidad y la armonía en la naturaleza". Con la transferencia de este paradigma y la acumulación de su conocimiento al mundo occidental, comenzó el avance de Occidente.

 

 

Los origines teístas de la ciencia occidental

 

La Europa medieval fue gobernada por el régimen dogmático de la Iglesia Católica. La iglesia se opuso a la libertad de pensamiento y persiguió a los científicos. Uno podía ser castigado por la inquisición simplemente por tener otras creencias o ideas diferentes. Los libros fueron quemados y también muchos fueron ejecutados. La insistencia en la investigación en la edad media a menudo es tratada en los libros de la historia, pero algunos interpretan la situación equivocadamente y reclaman que los científicos que chocaron con la iglesia estaban contra la religión.


Pero la verdad es totalmente lo contrario. Los científicos que se opusieron al fanatismo de la iglesia eran creyentes. Ellos no estaban contra la religión, sino contra el duro clericalismo de aquel tiempo.

Por ejemplo, el famoso astrónomo Galileo, a quien la iglesia quiso castigar porque había testificado que  el mundo giraba, dijo: “Doy infinitas gracias a Dios por ser generoso y por permitirme ser el primer observador de sostenidas maravillas, escondidas en la oscuridad desde los principios.”

Kepler, considerado como fundador de la astronomía moderna, dijo a los que le preguntaron por qué estaba tan implicado en la ciencia: “tenía la intención de ser un teólogo…pero ahora veo cómo es Dios, por mis tentativas, también glorificado en la astronomía, pues los cielos declaran la gloria de Dios’.

En cuanto a Newton, uno de los científicos más grandes de la historia, explicó la razón fundamental de su afán por la ciencia diciendo:
“…Dios es eterno e infinito, omnipotente y omnisciente; es decir, sus alcances duran desde la eternidad hasta la eternidad; y su presencia de la infinidad hasta la infinidad; Él gobierna todas las cosas, y sabe todas las cosas qué son y lo que pueden hacer…Nosotros Le conocemos sólo por sus sabias y excelentes artimañas…Le veneramos y Le adoramos siendo sus sirvientes…

El gran genio Pascal, el padre de las matemáticas modernas, dijo: “Con la fe nosotros conocemos la existencia de Dios, y en la gloria nosotros conocemos Su naturaleza…”


Muchos otros fundadores de la ciencia occidental moderna fueron creyentes también. Por ejemplo:
 

Von Helmont, una de las figuras más destacadas de la química moderna y el inventor del termómetro, declaró que la ciencia era una parte de la fe.

Goerge Cuvier, el fundador de la paleontología moderna, consideró que los fósiles eran pruebas de la creación y enseñaba que las especies vivas habían sido creadas por Dios.

Carl Linnaeus, primer sistematizador de la clasificación científica, creyó en la creación e indicó que la orden natural era una prueba significativa de la existencia de Dios.


Gregor Mendel, el fundador de la genética, y también monje, creía en la creación y se oponía a las teorías evolutivas de su tiempo, tal como el Darwinismo y el Lamarckismo.


Louis Pasteur, el nombre más prominente de la historia de la microbiología, demostró que la vida no podía haber sido creada de material inerte y enseñaba que esa vida era un milagro de Dios.


El famoso físico alemán Max Plank dijo que el creador del universo era Dios y enfatizaba que la fe era un requisito necesario de los científicos.

Albert Einstein, considerado como el científico más importante del siglo 20, creía que es imposible que la ciencia no tuviera un Creador y dijo: “la ciencia sin la religión es coja”.


Muchos otros científicos sirvieron a la ciencia con la intención de descubrir el universo que Dios había creado – un paradigma que primero fue desarrollado y aplicado en el mundo islámico, pero que después fue incorporado por Occidente. Todos estos científicos reflexionaron acerca de la creación de los cielos y de la tierra e investigaron con conciencia acerca de Dios – como Allah anunció en el Corán y en la Biblia. El nacimiento de la ciencia y su desarrollo fue el resultado de esa conciencia.

 

Durante el siglo 19, sin embargo, esta conciencia fue reemplazada por la equivocación; el materialismo.


La grandeza y la decadencia de la desviación materialista

 

El siglo 19 fue el período que presenció los errores más grandes en la historia de la  humanidad. Estos errores empezaron con la imposición  de la antigua Grecia sobre la filosofía materialista europea.


El error más grande de este período fue la teoría darwinista de la evolución. Antes del nacimiento del darwinismo, la biología se aceptaba como una rama de la ciencia que proporcionaba la evidencia de la existencia de Dios. En su libro la “Teología Natural”, el famoso autor William Paley mantuvo eso: “como cada reloj demuestra la existencia de un relojero, los diseños naturales demuestran la existencia de Dios.”

Sin embargo, Darwin rechazó esta verdad en su teoría de la evolución. Retorciendo la verdad para dejar cabida a la filosofía materialista, él reclamó que todos los seres vivos eran el resultado de causas naturales al azar. De esta manera creó un antagonismo artificial entre la religión y la ciencia.

 

En su libro, El Legado Mesiánico, los autores ingleses Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln dicen algo al respecto:
Para Isaac Newton, un siglo y medio antes de Darwin, la ciencia no estaba separada de la religión sino al contrario, un aspecto de la religión, y en último extremo subordinada a ella…Pero la ciencia en el tiempo de Darwin llegó a ser precisamente eso, despojándose del contexto en el que había existido previamente y estableciéndose como un rival absoluto, un depósito alternativo de significado. Como resultado, la religión y la ciencia ya no se encontraban en un mismo camino, sino se pusieron una en contra de la otra, y la humanidad fue forzada cada vez más para escoger entre ellos.


No sólo la biología, sino también otras ramas de la ciencia tales como la psicología y la sociología se desviaron según la filosofía materialista. La astronomía ha sido influenciada por los dogmas materialistas de la Grecia pagana antigua; una fe metafísica en un "cosmos eterno" llegó a ser la norma. El nuevo objetivo de la ciencia era confirmar la filosofía materialista.

 

Estas ideas erróneas han arrastrado al mundo científico hasta un callejón sin salida en los pasados 150 años. Miles de científicos de diferentes campos se esforzaron en demostrar la teoría de Darwin u otras teorías materialistas. Pero al final resultaron desilusionados.
La demostración científica se mostró exactamente contraria a la conclusión que ellos quisieron alcanzar. Es decir, confirmó la verdad de la creación. Hoy el mundo de las ciencias está asombrado por esta verdad. Cuando la Naturaleza es examinada, pensamos en la existencia de un plan y de un diseño complejos en cada detalle y esto ha vencido a las bases de la filosofía materialista.


Por ejemplo, la estructura extraordinaria del ADN muestra a los científicos que no es el resultado de leyes naturales al azar. El ADN de una sola célula humana contiene suficiente información para llenar un total de 900 volúmenes de una enciclopedia. Gene Myers, un científico de la “Compañía de Celera” que apoya el Proyecto Humano del Genoma, dice:


Lo que realmente me asombra es esa arquitectura de la vida… El sistema es extremadamente complejo. Está como ya fue diseñado… hay una inteligencia inmensa allí.”

Esta realidad asombra al mundo científico entero. Los científicos ven con sorpresa la invalidez de la filosofía y el darwinismo materialistas que ellos han aprendido como verdad, y algunos de ellos declaran esto abiertamente. En su libro, La Caja Negra de Darwin”, el bioquímico Michael Behe, uno de los críticos destacados del darwinismo, describe la situación del mundo científico de la siguiente manera:
 

“Durante las pasadas cuatro décadas la bioquímica moderna ha destapado los secretos de la célula. El progreso se ha ganado arduamente. Ha requerido que miles de personas dedicaran sus mejores momentos de su vida al tedioso trabajo en el laboratorio…
El resultado de estos esfuerzos acumulativos en la investigación celular a nivel molecular, es un logro abismal, tan obvio y tan significativo que se debe considerar como uno de los logros más grandes en la historia de la ciencia…
Pero, ninguna botella se ha descorchado, tampoco las manos aplaudieron. ¿Por qué la comunidad científica no abraza con avidez su sorprendente descubrimiento? El dilema es que mientras un lado del [asunto] es atribuido al diseño inteligente, el otro lado se debe atribuir a Dios.”


La misma situación existe en la astronomía. La astronomía del siglo 20,  ha derribado las teorías materialistas del siglo 19. Primero con la teoría del “Big Bang, mostró que el universo tuvo un principio, el momento de la creación. Desde entonces se ha dado cuenta de que en el universo hay un equilibrio extraordinariamente delicado que protege la vida humana - un concepto conocido como el principio entrópico.
Por estas razones, en el mundo de la física y la astronomía, el ateísmo está en rápido descenso. Como el físico Americano Robert Griffiths dice en broma: "Si necesitamos a un ateo para un debate, voy al departamento de filosofía. El departamento de física no sirve de gran cosa."

 

En resumen, hoy en día la filosofía materialista se está desplomando. La ciencia está descubriendo nuevos hechos muy importantes rechazados por la filosofía materialista y de esta manera un concepto nuevo de la ciencia nace. La “Teoría Inteligente del Diseño”, que ha tenido mucho éxito en los Estados Unidos durante los pasados 10 años, forma parte guiadora de este nuevo concepto científico. Los que aceptan esta teoría, aseguran que el darwinismo es el error más grande en la historia de la ciencia y que debe haber un diseño inteligente en la naturaleza que da pruebas de la creación.


Conclusión

 

Dios ha creado todo cuanto hay en el Universo, y toda la creación muestra a la humanidad los signos de un Creador. La ciencia es el camino que investiga lo que ha sido creado, y es inaceptable hablar de un conflicto entre la ciencia y el Islam, pues ésa está dictada por la revelación Divina.


Al contrario, la historia muestra que el teísmo ha sido el motivo y el paradigma principal para el progreso científico en el Islam. Los dos logros científicos más grandes en la historia del mundo - la tentativa científica Islámica de la edad medieval y el salto científico cristiano de la era moderna - provinieron de la creencia en Dios. Además, el último obtuvo mucho provecho del conocimiento, el método y la visión del primero.

 

La sabiduría del Corán primero alumbró el mundo Islámico y después a los europeos no musulmanes. Si algo falló en el mundo Islámico, es porque los musulmanes se han alejado de la sinceridad, la sabiduría y la imparcialidad que Dios les enseña en el Corán.
 

El paradigma materialista es una desviación de esta pauta. Surgió en el siglo 19, alcanzó su pico a mediados del siglo 20, y está al borde del desplome hoy en día. No importa la arrogancia y la aparente auto confianza que sus partidarios muestran, el dogma materialista y su pilar principal, el darwinismo, perecerán inevitablemente en las próximas décadas.

Y la ciencia volverá a su auténtico y verdadero paradigma: Una búsqueda del descubrimiento y la definición del gran diseño y la armonía en el mundo natural; el artefacto de Allah.



 

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