الإثنين 23 جمادى الأولى 1438
Lunes Jumada al-Ula 23 1438
Lunes Febrero 20 2017

                        

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                          La Sexualidad en el Islam y en el Cristianismo

 



 

Una de las grandes barreras que se levantan ante el "occidental" que trata de conocer el Islam es la inevitable y superficial comparación con el judeocristianismo, que está en la base de las sociedades y las culturas "occidentales". Cuando el Islam ha sido ya designado como nuevo/viejo enemigo de los estertores del Progreso y la de Razón Posmoderna, sorprenden la vigencia e intemporalidad de sus planteamientos, muchos de los cuales se consideran ‘conquistas’ de las sociedades "ilustradas". Al no ser el Islam una vía ascética negadora de la vida terrenal, represora de los instintos, tiene una consideración más equilibrada de la naturaleza integral del ser humano, la cual incluye de forma importante la vida y experiencia sexual, como expresión y manifestación, por un lado del deseo de unión, y por otro de la necesidad de vivir una existencia afectiva y moralmente gratificante.

El presente artículo pretende desmitificar muchos y falsos estereotipos y puede resultar sorprendente al comparar con la imagen del islamismo, como una religión asentada en la represión absoluta de la sexualidad.
 
 


Sobre el cristianismo, no me extenderé acerca de algo de sobras conocido, la demonización de la sexualidad humana realizada históricamente por la Iglesia Católica, apoyándose en la doctrina de San Pablo, expresada sobretodo en:

 la Primera Epístola a los Corintios: “Loable cosa es en el hombre no tocar mujer(Corintios I, 7:1).

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor(Corintios I, 6:10).

A pesar de ello, y con bastante realismo, San Pablo acepta el matrimonio:

Más, por evitar la fornicación, viva cada uno con su mujer, y cada una con su marido” (Corintios I, 7:2).

 Esto lo digo por condescendencia, pero no lo mando. En verdad me alegraría que fueseis todos tales como yo mismo... Pero si que digo a las personas no casadas y viudas: bueno les es si así permanecen, como también permanezco yo. Más, si no tienen dominio de si, cásense. Pues más vale casarse que abrasarse” (Corintios I, 7:6-9).

En otras palabras, el matrimonio es aceptado como un mal menor. San Pablo afirma:

Creo que en la inminente angustia es bueno este estado, es bueno al hombre permanecer así... ¿Estás sin tener mujer?, no busques el casarte. Si te casares, no por eso pecas. Y si una doncella se casa tampoco peca; pero estos tales sufrirán la tribulación de la carne, que yo os quiero ahorrar” (Corintios I, 7:25-28).

 Aunque no hay pecado en el matrimonio, tampoco hay superación de la angustia de quien permanece preso de las ataduras de la carne. Esta angustia solo se supera plenamente a través del celibato. San Pablo contrapone la vida dedicada a Dios con la vida de pareja, del mismo modo que contrapone el espíritu y la carne:

Yo deseo que viváis sin inquietudes. El que no tiene mujer anda solícito de las cosas del Señor, y en lo que ha de agradar a Dios. Al contrario, el que tiene mujer anda afanado en las cosas del mundo, y en como agradar a la mujer, y se halla dividido” (Corintios I, 7:32).

Trescientos años después de San Pablo aparece un teólogo conocido como San Agustín. Igual que su predecesor, él creía que el sexo era una amenaza para la edificación espiritual:

 "No conozco nada que rebaje más a la mente humana de las alturas, que las caricias de una mujer y la unión de los cuerpos.".

 Él fue más lejos que San Pablo, asociando culpa con sexo. Sabía que el sexo era esencial para la reproducción, pero razonó que el acto de cópula en si mismo estaba teñido de culpa por el pecado de Adán y Eva. La relación sexual fue transformada de algo inocente en algo vergonzoso, por el pecado original de Adán y Eva, pasando de generación a generación.

En su libro La ciudad de Dios, San Agustín dice, "La trasgresión del hombre (el pecado de Adán y Eva) no anuló la bendición de la fertilidad, concedida a él antes de que pecara, sino que la infectó con la enfermedad de la lujuria".

 

En resumen, el Judeocristianismo predica que:

a) El sexo era algo vergonzoso debido al pecado original de Adán y Eva;

b) La castidad y el celibato eran de una moral más alta que el matrimonio;

c) El celibato era un requisito previo para los curas y las monjas.

 

En el islam nos encontramos con una visión totalmente diferente. La sexualidad es un bien, un don de Dios para las criaturas. No solo el mantener relaciones sexuales no distrae del camino de Dios, sino todo lo contrario. Sería prolijo citar todos los hadices que alaban la sexualidad, lo cual ha hecho que durante siglos el islam fuese calificado desde la ribera norte como una religión inmoral y lujuriosa.

El matrimonio es un hecho altamente recomendado, hasta el punto de que el profeta dijo: “el matrimonio es la mitad de la religión, y la otra mitad es la consciencia de Dios”.

 

1.- El Matrimonio es altamente recomendado

Es importante comprender que en los textos islámicos la idea de matrimonio no está separada de la de sexo, el sexo no está limitado al propósito de la procreación. El término legal para matrimonio es nikah' que literalmente significa relación sexual.

El matrimonio, de por sí, es un hecho altamente recomendado. Alláh, glorificado sea, dice:

 "Casad a aquellos de vosotros que no estén casados… si son pobres, Alláh les enriquecerá con su favor." (Corán. 24:32).

Basándonos en esta aleya ( versículo) encontramos un hadiz del Profeta que dijo: "Cualquiera que se abstenga del matrimonio por temor a la pobreza, en verdad, ha pensado, mal de Allah”.

El sexo ha sido abiertamente recomendado en el Corán, Dios dice:

"Y cuando se hayan purificado (las mujeres después de la menstruación), id a ellas como Alláh os ha ordenado."                    (Corán, 2:222).

La frase “como os ha ordenado” no se refiere a ninguna orden legislativa; esto es, no significa que tan pronto como la mujer esté limpia de su período, su marido deba inmediatamente hacer el amor con ella. Es un mandato innato y se refiere al deseo sexual que Alláh ha puesto en nuestra naturaleza. Y cuando el deseo sexual es considerado como un mandato innato de Alláh, entonces ¿Quién puede asociarlo de alguna manera al pecado o la maldad?.

 

El matrimonio y el sexo están entre los signos del poder y bendiciones de Alláh que dice en el Coran:

 

(30:21)  Y entre Sus portentos está el haber creado para vosotros parejas de vuestra misma especie, para que os inclinéis hacia ellas, y haber engendrado amor y ternura entre vosotros: ¡ ciertamente, en esto hay en verdad mensajes para una gente que reflexiona!

 

El Profeta alentó a sus seguidores a casarse y a satisfacer sus deseos sexuales en las vías lícitas como lo demuestran los siguientes ahadiz:

El Profeta dijo, "No ha sido construido nada en el Islam más querido entre los signos de Alláh que el matrimonio.".

 El Profeta dijo también: "¡Hombres jóvenes! Os recomiendo el matrimonio."

 El Profeta dijo, A quienquiera que le guste seguir mi tradición, que sepa que el matrimonio es de mi tradición.'".

 El Imam ar-Rizá dijo, "Tres cosas son de las tradiciones de los enviados de Alláh, el perfume, recortar el (excesivo) pelo y visitar a su esposa."

El Profeta dijo, "Un hombre musulmán no ha conseguido beneficio mayor, después del (Din = religión) Islam, que una esposa musulmana que sea causa de su placer siempre que mire hacia ella…".

El Imam Muhammad al-Bâqir cita al Profeta como sigue:

 "Alláh dice,…'Cuando quiero reunir lo bueno de este mundo y del próximo para un musulmán, le doy un corazón que sea humilde (ante Mí), una lengua que Me alabe, un cuerpo que pueda sufrir aflicción (mundanal) y una esposa creyente que sea causa de su placer cuando la mire y que se proteja ella misma y proteja su propiedad cuando él se ausente'".                    

 ¡Observa con que facilidad Alláh ha combinado Su alabanza con el placer que un hombre obtiene de una esposa fiel!.

Existe otra aleya del Corán que alienta las relaciones sexuales, y que ha sido interpretada como una licencia para todo tipo de posturas:

«Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros, 

venid pues a vuestro campo como queráis,
haciendo preceder algo para vuestras almas,
y manteneos conscientes de Dios,
y sabed que Le encontraréis.
Y da buenas nuevas a los que creen.»

(Corán, 2:223).

Con esto, el Corán abres puertas a otras consideraciones, que parecerían más propias del tantrismo que de lo que comúnmente se asocia con el islam. La promesa que Al-lâh nos ofrece a través de las relaciones sexuales no es otra que Su encuentro. Todo deseo es deseo de unión, de volver a la fuente de todo lo existente. Todo deseo es deseo de Al-lâh, y al nivel de nuestra formación orgánica, no hay encuentro que supere el coito.

El Profeta citó como ejemplo de una persona cruel a "un hombre que hace el amor con su mujer antes de estimularla”. Otro hadiz compara el sexo sin excitación preliminar con conductas animales: Cuando cualquiera de vosotros haga el amor con su mujer, que no vaya a ella como un pájaro; en lugar de eso él debe ser lento y pausado”.

El Profeta dijo: “No debe haber ninguno de entre vosotros que haga el amor con su mujer como animal; más bien debería haber un mensajero entre ellos. Cuando le preguntaron sobre el significado de ese mensajero, él dijo: “Significa besando y hablando.

El Profeta dijo: “...Todo juego de un creyente es nulo excepto en tres casos: en la equitación, en el tiro con arco y en la mutua excitación con su mujer; estos son un derecho”.

Sobre la importancia del placer sexual, existe un hadiz donde Muhámmad concede el divorcio a una mujer sobre la base de que su marido no la satisface.

En definitiva: la sexualidad y el placer son dones de Dios, y rehusar a ellos es una vanidad y una torpeza. Existe una cortesía en el amor, y respetar esa cortesía no implica ninguna represión, ni la aceptación de límites contrarios a la naturaleza humana. La cortesía en el amor es el signo de la superación de la crueldad y de la zafiedad en las relaciones sexuales. La dulzura de trato, la conversación y las caricias son la llave de la unión

 

2. Celibato y Monacato están Prohibidos

El punto de vista islámico sobre las cosas buenas mundanales no es negativo, es más, mantiene que nosotros debemos apreciarlas como bendiciones de Alláh. El Islam, por lo tanto, se opone totalmente al monacato y al celibato.

Uzmán Ibn Maz'un fue un compañero fue un compañero cercano al Profeta. Un día su mujer fue a ver al Profeta y se quejó: "¡Oh Enviado de Alláh! Uzmán ayuna durante el día y permanece orando durante la noche". En otras palabras, ella quería decir que su marido se estaba absteniendo de mantener relaciones sexuales con ella tanto durante la noche como durante el día. El Profeta se puso tan enfadado con esto, que ni siquiera esperó a ponerse sus zapatillas. Salió fuera -con las zapatillas en sus manos- y fue a casa de Uzmán. El Profeta le encontró orando. Cuando Uzmán finalizó sus oraciones, se giró hacia el Profeta, y éste le dijo: "¡Oh Uzmán!, Alláh no me envió para la vida monástica, sino que Él me envió con una sencilla y recta (shariah). Yo ayuno, rezo y también tengo relaciones íntimas con mi esposa. Así pues, a quien le guste mi tradición, debe seguirla y el matrimonio es una de mis tradiciones."

En otro incidente, tres mujeres fueron a ver al Profeta y se quejaron de que sus maridos se abstenían de la carne, el perfume y las relaciones íntimas con ellas. El Profeta fue rápidamente a la Mezquita, continuó hasta el púlpito y dijo, "¿_Qué les sucede a algunos de mis compañeros que no comen carne, no huelen perfumes y no van con sus mujeres?. No han visto que yo como carne, huelo perfumes y voy con mis esposas. Por tanto, a quien le disguste mi tradición, no es de los míos."

El Imam Ali narra que algunos compañeros del Profeta habían jurado abstenerse de las relaciones sexuales con sus esposas, de comer durante el día y de dormir durante la noche. Umm Salamah, la esposa del Profeta, le informó sobre este grupo. El Profeta salió fuera donde estaban sus compañeros y dijo, "¿Os abstenéis de las mujeres mientras yo voy con las mujeres? ¡Yo como durante el día y duermo durante la noche!. A quien le disguste mi tradición, ese no es de los míos ". Después de este discurso, Alláh reveló las siguientes aleyas ( versículo) del Corán:

¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas que Alláh os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Alláh no ama a los que la violan! ¡Comed de lo lícito y bueno de que Alláh os ha proveído! ¡Y temed a Alláh, en Quien creéis! (Corán, 5:87-88).

Lee estas aleyas cuidadosamente y observa que, en primer lugar, considera al sexo, alimento y sueño entre 'las cosas buenas que Alláh os ha permitido'; y en segundo lugar, el celibato y la abstinencia son consideradas como 'violación de la ley de Alláh'.

Después de que descendieran estas aleyas, aquellos compañeros fueron a ver al Profeta y le dijeron, "¡Oh Enviado de Alláh! Nosotros hemos hecho juramento de abstenernos de aquellas cosas." Esto es, ¿Cómo podemos ahora romper nuestro juramento de abstinencia?"Alláh no tendrá en cuenta vuestros juramentos vanos,…" (Corán, 5: 89).Entonces Alláh reveló la siguiente aleya.

De nuevo, observa que un juramento de celibato o de abstinencia de las cosas lícitas y buenas es considerado por el Islam como 'juramento vano'..

El Imam Ya'far as-Sâdiq dijo, "El Profeta ha prohibido a las mujeres que se conviertan en ascetas y que se prohiban a ellas mismas maridos." 

 

3 . El Matrimonio ayuda en la Espiritualidad

En el Islam, al contrario que en el Cristianismo, el matrimonio y el sexo no son antagónicos con el amor y la adoración a Alláh. En lugar de un obstáculo, el matrimonio es considerado como un factor positivo para adquirir la perfección espiritual.

El Profeta dijo. el matrimonio es la mitad de la religión, y la otra mitad es la consciencia de Dios”.Una persona que puede satisfacer sus instintos sexuales lícitamente está menos distraída al tomar parte en el camino espiritual.

El Profeta dijo, "Dos rak'at (oraciones) de una persona casada son mejores que una noche de vigilia y el ayuno de una persona soltera”

El Profeta dijo, "Si alguien desea ir al encuentro de Alláh en pureza, entonces debería ir a Su encuentro con una esposa.".

Una mujer fue a la casa del Profeta y su penetrante perfume pronto llenó la casa. Cuando el Profeta le preguntó a la visitante, la mujer le dijo que ella lo había intentado todo para atraer a su marido pero en vano; él no dejaba su meditación para prestarle atención alguna. El Profeta le contó para que informara a su marido sobre la recompensa de la relación sexual la cual describió como sigue: "Cuando un hombre se aproxima a su mujer, él está protegido por dos ángeles y (en ese momento en la visión de Alláh) es como un guerrero luchando por la causa de Alláh. Cuando tiene relación con ella, sus pecados parecen como las hojas de un árbol (en Otoño). Cuando realiza la ablución mayor, está limpio de pecados.".

Estas citas del Corán y los hadiz del Profeta muestran que el punto de vista islámico sobre el sexo y el matrimonio está en completa armonía con la naturaleza humana.

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